Para ver que todo se ha ido [ en progreso ]
Un café saliendo de pupilas
hasta lamer una miel,
hasta no olvidar
las piedras decoradas
por unos pies.
Cabellos que se escurren
por la espalda
sin tocarla,
con surcos casi dorados
como corona en el recuerdo.
La mano posando su sombra
sobre el pecho
que rehúye del silencio,
luego hunde su honda gracia
en lo íntimo de una rosa.
La rosa que a la brisa
de la ventana invita a rozar faldas
hallándose frente a una mirada con lágrima,
una mirada que trae un verbo.
Depositaba el verbo ardiente
en la boca
de cantos
no escuchados antes.
Salía a caminar con el puño mutilado,
dejando detrás su áncora oculta
en el refugio del tacto.
hasta lamer una miel,
hasta no olvidar
las piedras decoradas
por unos pies.
Cabellos que se escurren
por la espalda
sin tocarla,
con surcos casi dorados
como corona en el recuerdo.
La mano posando su sombra
sobre el pecho
que rehúye del silencio,
luego hunde su honda gracia
en lo íntimo de una rosa.
La rosa que a la brisa
de la ventana invita a rozar faldas
hallándose frente a una mirada con lágrima,
una mirada que trae un verbo.
Depositaba el verbo ardiente
en la boca
de cantos
no escuchados antes.
Salía a caminar con el puño mutilado,
dejando detrás su áncora oculta
en el refugio del tacto.
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