Del Terrible Problema de las Sugestiones

Entre sábanas
nuestras voces se hacen estallidos,
gotas en una cueva,
sangre que se hace vana,
no tanto a los otros días
pero agitándose mejor.
Me comes la fonética,
cierras tus ojos,
me dedicas tus poros.
Ahogamos la ternura de una vida
con cielos desquebrajados por nuestras gargantas,
para que después nos falte el susurro el siseo.
La suciedad no es nuestra,
es la superstición en la medianoche
de las arrugas
Te encuentro en la oscuridad
sin saber quién soy,
nos entregamos a la suerte de los minutos,
con un metrónomo copiando pulso
de nuestros silencios,
amenazados por un remedo de luz,
asomándose detrás de la cortina.
Te siento vegetal
siento cómo goteas en la mañana,
me siento hombre ,
me siento humano
me siento santo ,
me siento carnal.
Te arrojo de mis sueños
a costa de perder un hemisferio.
Este mundo se nutre de nuestras gotas,
haciendo germinar corazones,
que estallan de tanto frotarse.
Tenemos que hacerle la guerra a nuestra hostia.
Me recorres la suciedad.
Te dedico mis poros,
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